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PARA CONSTRUIR UN PARAGUAY SERIO Y CON JUSTICIA SOCIAL NECESITAMOS EL IMPUESTO A LA RENTA PERSONAL |
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Martes, 16 de Marzo de 2010 19:59 |
Durante años, en el Paraguay el Estado ha sido privatizado para beneficio de pequeños grupos de poder económico y político, grupos que se han acostumbrado a vivir a costa de los recursos públicos sin importarles que con ello haya condenado a la gran mayoría de la población a condiciones de marginación y exclusión.
Si bien esta situación ha persistido durante la transición, en los últimos años se están haciendo esfuerzos para modificar esta situación a través de reformas que conviertan al Estado en una institución al servicio de toda la ciudadanía, con políticas públicas que posibiliten efectivamente encarar los grandes problemas que afectan a la población y le permitan el ejercicio efectivo de los más elementales derechos y el goce de una mejor calidad de vida.
La reforma del sistema tributario es una de las reformas absolutamente necesarias para que se acabe ese Paraguay de privilegios para grupos y personas que han acumulado inmensas fortunas, muchas veces producidas mediante actividades directamente ilegales. Por ello es lógico que estos poderosos sectores económicos y políticos sostengan una sistemática oposición a las reformas; con la complicidad de varios grupos políticos y sus parlamentarios, que defienden estos privilegios aunque de boca para afuera digan promover la transparencia.
Así, desde el 2007, una y otra vez, han logrado posponer la aplicación del Impuesto a la Renta Personal (IRP) evitando con ello que nuestro sistema tributario adopte un impuesto directo, que gravando a quiénes tienen más, permite avanzar hacia un Estado con mayor capacidad de redistribuir recursos, mejorando la inversión social. Hoy, algunos sectores parlamentarios no sólo se oponen a la implementación del IRP, sino que proponen impedir definitivamente su puesta en vigencia.
Paraguay tiene una de las cargas tributarias más bajas de América Latina. Según datos del Ministerio de Hacienda, la recaudación impositiva en el 2008 llegó sólo al 12,4%, muy por debajo del 20% mínimo que un país debe tener para que el Estado esté en condiciones de cumplir con sus compromisos de gasto e inversión. Esto quiere decir que, con este sistema y esta carga tributaria, continuaremos teniendo miles de niños y niñas sin educación ni salud porque el Estado simplemente no dispondrá de recursos para llevar adelante políticas que permitan el acceso mínimo a estos derechos. Esto es sólo un ejemplo, entre muchos otros, sobre cómo la ausencia de un impuesto a la renta personal impacta en la disminución de oportunidades de las personas para llevar una vida digna.
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